Los nuevos modelos de la globalización y el futuro de Panamá

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El país debe estar pensando además en una estrategia digital que le permita al sector logístico estar más preparado para competir internacionalmente a través de Industria 4.0, las plataformas digitales y los servicios digitales

Fuente: Análisis económico periódico semanal del Economista Eddie Tapiero 23/10/2017

El proceso de globalización por el cual se integran los mercados, las personas y las culturas, no es algo un fenómeno reciente, sino que el mismo viene desde la antigüedad. Un ejemplo de esto es que se califica como globalización al período cuando se integraron las civilizaciones de Mesopotamia y la Hindú y también cuando se integraron las civilizaciones de China y la Europea: en esos entonces, ese era el mundo que se conocía. Se dice que la globalización retomó un auge en el 2001 con la entrada de China en la OMC, pero parece haberse detenido después de la crisis del 2008. No obstante, en todos los casos el resultado fue el mismo: ocurrió un aumento en el comercio, cambios en el sistema económico y un enriquecimiento de la cultura mundial. Pero esta tendencia no ha sido lineal. El desarrollo de la globalización es influenciado tanto por los cambios tecnológicos como por los de la ideología general, especialmente el de las potencias dominantes del entorno.

Los tecnócratas dicen que la globalización es impulsada por una baja en los costos de transporte que resultan por mejoras tecnológicas. En la parte marítima esto se observa en la evolución de los buques que pasan de una propulsión de vela hacia una de vapor y más tarde, a una que utiliza bunker. Las economías de escala que proveen los buques, aunadas a una mayor velocidad de entrega en los mercados, resultaron en un aumento en el volumen de intercambio de bienes a nivel internacional. Pero la tecnología es solo una parte de la ecuación.

De nada sirven las mejoras tecnológicas si no existe el deseo de intercambiar bienes. Mucho del impulso de la globalización en los distintos períodos fue causado por el deseo de las potencias de buscar nuevos mercados para sus productos y para obtener fuentes de materias primas. Esto se observa, especialmente, durante el período del imperialismo europeo. Pero hay momentos en el cual parece que la globalización se detiene. Durante la Edad Media, el siglo diecisiete (por guerras e ideas mercantilistas en Europa) y más recientemente, durante la crisis global de 1929 se pueden observar períodos donde los países se enfocan hacia adentro y el proceso de globalización se detiene. En cada uno de estos períodos, ocurrió una batalla ideológica entre las “fuerzas de integración de la globalización” y las “fuerzas del proteccionismo” que impulsan a mirar hacia lo interno de los países. Pero hoy día tenemos algo diferente.

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El ascenso de los gobiernos autócratas como el de Trump y el de Putin, los eventos como el Brexit y más recientemente el referéndum de Cataluña y el aumento en restricciones al comercio impuestas por varios países, parecen indicar que el paradigma emergente es el de proteccionismo. El Fondo Monetario Internacional en su reporte de septiembre 2017 indicó que aunque las perspectivas económicas han mejorado, el riesgo del proteccionismo se mantiene y que el mismo puede limitar la velocidad de expansión económica en los próximos años. No obstante, un reporte reciente de la consultora Mckinsey indica que la integración digital y el flujo de comercio de servicios digitales están creciendo de manera exponencial a nivel global. De acuerdo a Mckinsey, el acceso al comercio digital le ha abierto las puertas a todo el mundo desde los países emergentes hasta las pymes y añade que el comercio electrónico que en 2014 representaba cerca del 12% de las transacciones globales.

Entonces, ¿qué es lo que sucede con la globalización? ¿está avanzando o se está deteniendo? La respuesta a esta pregunta es importante para Panamá porque el país está apostando a la logística y los resultados dependerán del futuro de la globalización.

De acuerdo al Boston Consulting Group (BCG) la respuesta es que el proceso de globalización no se está deteniendo sino que está cambiando de forma. El BCG ha indicado que estamos en un punto coyuntural donde los avances tecnológicos están impulsando cambios que están transformando los modelos tradicionales de la economía, de negocios y de política hacia otros modelos más fragmentados. Pero la fragmentación, está trabajando a nivel global e impulsando la globalización digital a través de esfuerzos “colaborativos” tanto de empresas como de personas – la llamada “Sharing Economy”.

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Por un lado, hay un menor crecimiento de la economía global, una baja en el comercio internacional y una emergente preferencia entre los países por tratados bilaterales en vez de multilaterales. Por el otro lado, existe un mayor aumento en la penetración e interconexión internacional a través de la tecnología digital, especialmente, con la industria 4.0, las plataformas digitales y los servicios digitales. En este entorno de complejidad económico-digital todo está funcionando por la colaboración que existe entre las empresas y entre las personas a través de la digitalización y la conectividad. En este ecosistema, emergen varios cambios importantes que dan un indicio de la nueva dirección de la globalización:

Modelo económico tradicional: La economía global la definen dos o más polos económicos que representan el 25% o más del PIB global. El crecimiento global es impulsado por el crecimiento de los polos que influencian al resto de las economías a través del efecto multiplicador del comercio internacional. Para el BCG, esto se puede observar en la economía global con el Reino Unido, durante el siglo IXX, la de Estados Unidos, después de la II guerra mundial y la de China en los 2000.

Nuevo modelo económico: El crecimiento económico se fragmenta y está distribuido en todo el mundo. Los mercados emergentes como Panamá, manifiestan un crecimiento alto mientras que las economías de los otros países, especialmente los ejes, experimentan un crecimiento lento o moderado. La estructura del comercio cambia en cuanto a que los países emergentes no solo exportan materias primas sino también productos manufacturados con valor añadido. Esto se traducirá en una menor tasa de crecimiento en la economía global pero con una mayor distribución del crecimiento.

Modelo de negocios tradicional: Las empresas se enfocan en el margen de ganancias debido a que mantienen secretas sus recetas de negocios. El comercio se mueve a través de flujos por las cadenas de abastecimiento que se encuentran integradas a nivel global de empresas multinacionales. Los precios incluyen cláusulas de retraso que compensan en caso de eventualidades y permiten una flexibilidad de acción. Los sectores están integrados por cadenas de abastecimiento en distintos grados siendo el sector automotriz y el sector electrónico los más representativos.

Nuevo modelo de negocios: Los márgenes de ganancia se reducen y las empresas se dan cuenta de que no pueden competir sin colaborar- se reduce la prima de eventualidad y aumenta la necesidad de velocidad para el mercado. Las ventas cambian de enfoque de “margen” hacia “valor” y se incorpora el llamado tiempo de vida de cliente (customer lifecycle). La velocidad de entrada al mercado toma mayor relevancia y la reducción de márgenes las impulsa a reducir la volatilidad a través de la colaboración- el tiempo para el mercado toma mayor relevancia en la ecuación. Debido a un menor crecimiento global, las empresas se mueven a potenciar los beneficios de la Industria 4.0 descentralizando sus cadenas de abastecimiento e impulsando el uso de plataformas y servicios digitales desarrollando ecosistemas de comercio colaborativo. Las cadenas de abastecimiento se tornan en redes impulsadas por la conectividad. De esta manera aparecen las alianzas y los proveedores de servicios que no son parte del “core business”.

Modelo político tradicional: Las reglas del juego son establecidas por instituciones globales. Estas instituciones son influenciadas en gran parte por los países desarrollados, especialmente por los líderes políticos y económicos a nivel global. El crecimiento económico global y el libre comercio toman preferencia ante el multilateralismo, la política y el nacionalismo.

Nuevo modelo Político: Emerge el nacionalismo y el proteccionismo demostrado por el aumento de valor en los intereses individuales de los países con respecto a los intereses compartidos. El aumento en el número de tratados bilaterales de comercio y finanzas evade los fundamentos de las instituciones internacionales que pierden poder y se perciben como foros de discusión. Existen intereses necesariamente compartidos que se mantienen como ciber seguridad, lucha contra terrorismo, etc.

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El surgimiento de un nuevo modelo de globalización no significa que las viejas formas de interactuar con el mundo de repente se vuelvan irrelevantes. Tampoco estamos en un momento sin precedentes: los reflujos y flujos de la globalización no son nada nuevo. Cada ola previa de globalización fue detenida por alguna crisis, pero luego fue redefinida por nuevas tecnologías y cada una de las veces, la globalización surgió más fuerte que nunca.

Para Panamá, la noticia de que la globalización no se está deteniendo es positiva porque le abre las puertas a otras oportunidades. En los últimos años el país ha estado abriendo nuevos mercados con nuevos tratados bilaterales y aumentando y mejorando su infraestructura de conectividad. La expansión del Canal, del aeropuerto de Tocumen, de los puertos y de las Zonas Francas es un indicativo de esto. Sin embargo, Panamá debe estar pensando además en una estrategia digital que le permita al sector logístico estar más preparado para competir internacionalmente a través de Industria 4.0, las plataformas digitales y los servicios digitales. No se puede ser reactivo en este sentido. Es un imperativo la educación en la parte digital y la facilitación del comercio electrónico.

Para el desarrollo de la parte digital, el gobierno no debe considerar a estos segmentos digitales como fuentes de ingresos fiscales sino más bien, ofrecer exoneraciones con límites de 5 a 10 años. Esto es porque entre más nos integremos digitalmente al mundo estaremos más preparados para competir en el futuro. Además, es importante la continuación de los esfuerzos para lograr la cuenta satélite de logística y el compartir esos datos. No se puede mejorar lo que no se puede medir y la disponibilidad de datos permite la integración de sistemas a nivel global. Pero lo más importante es tener una visión de que el esfuerzo se debe mantener porque cada retraso en Panamá es tomado por la competencia como una oportunidad y nos podemos quedar rezagados.

El Autor emite un descargo de responsabilidad al final de su escrito que expresa: “Este análisis utiliza los medios informáticos para divulgar el análisis de información obtenida en distintas publicaciones. El mismo es informativo, de carácter docente y no debe ser tomado como la posición de ninguna entidad”

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